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La campeona noruega ha tenido que renunciar a las competiciones previstas esta semana en Lillehammer y hacer un alto en su programa de entrenamiento para solucionar definitivamente unas molestias crónicas en su rodilla izquierda.

El problema, que se denomina “rodilla de saltador” o tendinopatía rotuliana, es una lesión que viene provocada por un esfuerzo excesivo y se localiza en la intersección del tendón rotuliano con el borde inferior de la rótula.

"He tenido molestias desde hace tiempo", comentaba Lundby, "pero no las suficientes como para impedirme seguir entrenando y compitiendo. Pero la situación empeoró la semana pasada. Me hicieron una resonancia magnética y me diagnosticaron una pequeña lesión en la zona superior de la rodilla".

Así las cosas, la noruega tendrá que hacer un alto en su preparación de cara a la próxima temporada. "Lo importante es que no hay ningún problema en el ligamento cruzado. Ahora pararé un tiempo hasta que pueda volver a entrenar con normalidad. Al menos voy a estar una semana sin someter a la rodilla a grandes esfuerzos".

El entrenador nacional, Christian Meyer, ha preferido la cautela para gestionar esta situación. "No es algo nuevo, hemos estado siguiendo su evolución desde hace bastate tiempo. Seguro que le fastidia tener que parar ahora, pero no hay más. La semana que viene veremos cómo evoluciona todo. Es difícil decir si volverá dentro de siete días, preferimos tomar todas las precauciones posibles. ¿Y si mañana fueran los Juegos Olímpicos? Obviamente competiría. En Pyeongchang saltó en peores condiciones".

Lundby lamenta no poder disputar durante estos días el innovador "Raw Air Challenge", pero apela a la calma para pensar en el futuro. "Habría sido bonito participar en las pruebas de Lillehammer, porque es algo completamente nuevo, pero tengo que escuchar a mi cuerpo. Es importante que llegue bien al comienzo de la temporada de invierno".