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Siempre ha habido saltadores de países que podríamos llamar “exóticos”, no por falta de nieve sino por carecer de historia en este deporte. Quizás a medio plazo también veamos saltadores serbios en el circuito.

Durante la época de la antigua Yugoslavia los serbios intentaron tener representación en el mundo de los saltos de esquí, aunque nunca pudieron hacerlo bajo su propia bandera.

De no haber sido por la pasión de su padre, Nenad Stevanovic, el joven Nikola probablemente no habría empezado a saltar. Aunque Nenad nunca cumplió su sueño de saltar con esquís, trabajó como periodista de saltos y cubrió la información de este deporte para diferentes medios.

En Septiembre de 2003 nació su hijo. Desde muy temprana edad, el pequeño Nikola se dio cuenta de la pasión que sentía su padre por este deporte, y, al cumplir los seis años, realizó sus primeros saltos. Poco a poco, Nikola empezó a saltar en trampolines más grandes, empezado por los de 3-4 metros, y, con nueve años, en los de 5-6 metros.

La fascinación de Nikola se convirtió en algo más serio cuando en Marzo de 2012 conoció a Matti Hautamaeki en Planica, donde el saltador finlandés ponía punto final a su carrera. No solo se hicieron fotos juntos, sino que incluso el famoso saltador animó al joven serbio a que siguiera saltando.

Lamentablemente, en la actualidad Serbia no cuenta con trampolines que pueden ser usados por los atletas. Nenad Stevanović decidió convertirse en pionero, y, con su dinero y con el de sus amigos, construyó un pequeño trampolín para que su hijo pudiera saltar en invierno. Construyó también una piscina con espuma de poliuretano, que daba la posibilidad de aterrizar con cierta seguridad. Quiso también iniciar el proceso de construcción de tres trampolines profesionales para entrenar a más niños (K-10, K-15 y K-25), pero no lo logró.

Con su escaso interés, las autoridades obligaron a Nenad a entrenar a su hijo de otra forma. Y por ello los dos viajaron a menudo a Eslovenia, donde encontraron condiciones mucho mejores para entrenar.

El 1 de Agosto de 2015 en Ljubno, durante el concurso "Pokal Flosar" en el trampolín HS24, Nikola debutó oficialmente como saltador, logrando 17 y 17,5 metros. Así mismo fue el primer serbio que saltaba bajo su propia bandera. Aunque al principio a los eslovenos les sorprendió ver a un saltador serbio, en 2016 Nikola pasó a formar parte del club SSK Ljubno BTC, lo que le permite participar en todas las competiciones eslovenas, excepto en los campeonatos. El joven serbio mejoró su nivel y el 28 de Julio de 2017 estableció un nuevo récord de Serbia, saltando 41,5 metros.

Aunque padre e hijo viajaban mucho a Eslovenia, tampoco lo hacían con regularidad y por eso Nikola no podía aprender tan rápido como otros saltadores. Para mejorar la situación, en Septiembre de este año Nenad decidió mudarse a Kranj.

Aunque ha pasado poco tiempo, ya se pueden ver ciertos progresos. Este verano, en el HS80 de Planica, Nikola Stevanović estableció un nuevo record de 60 metros. Hace unos días ya saltaba de forma regular en el HS61, aterrizando en el punto de construcción de 56 metros.

Por su parte, Nenad tampoco ha querido quedase parado y en la actualidad ya cuenta con un diploma que le distingue como entrenador de saltadores de clase B.

En un futuro muy cercano Nikola intentará saltar en los trampolines grandes. En Diciembre recibirá un FIS Code, lo que le permitirá participar en las competiciones oficiales de la FIS, y es muy probable que este invierno ya podamos ver la bandera serbia entre otras mucho más conocidas.

Fuente: www.skijumping.pl