Con sus últimos resultados en Titisee-Neustadt, el líder de la Copa del Mundo acumula cerca de 100.000 euros de premios en lo que va de temporada. Una recompensa más que merecida para el saltador más en forma, sobre todo teniendo en cuenta las penurias que padeció pocos meses atrás.

El pasado fin de semana, Halvor Egner Granerud vencía en el prólogo, era segundo el sábado y ganaba en la competición del domingo, recogiendo un botín de casi 20.000 euros con el que además de liderar el ránking de ganancias de Copa del Mundo (se puede ver aquí), saneaba aun más su economía familiar. Porque no todo han sido alegrías para el noruego últimamente. El pasado verano Granerud pasó muchas estrecheces, hasta el punto de necesitar la ayuda de su familia y tener que buscarse un trabajo temporal en una guardería infantil en Trondheim.

2020 fue un año complicado. Hizo casi toda la temporada con el segundo equipo noruego en la Copa Continental, ganándose un puesto para las dos competiciones de la Copa del Mundo en Rasnov (Rumania), donde terminó en los puestos 31º y 23º. Pero las victorias en la Copa Continental no daban para pagar las facturas, y Granerud tuvo que pedir dinero prestado para subsistir ese año.

Esta temporada está siendo distinta. Además de proclamarse campeón del mundo de vuelo por equipos en Planica, antes del Cuatro Trampolines Granerud ganó cinco competiciones consecutivas en la Copa del Mundo, convirtiéndose en el primer noruego que lo lograba y superando al campeón olímpico de Lillehammer 1994, Espen Bredesen, y al ex campeón del mundo Ole Bremseth. Sin embargo, al saltador de Oslo no le importaba reconocer que ese dinero ganado con los premios también era importante para él.

"No soy un derrochador, estoy acostumbrado a una vida modesta, así que nada de esto va a cambiar mi vida. El dinero que he ganado va a ir a mi cuenta de ahorros y me permitirá continuar mi carrera como saltador durante los próximos 3 ó 4 años, en una situación económica más cómoda de la que jamás he tenido. Me prestaré dinero a mí mismo y me lo iré devolviendo con un alto interés que yo mismo marcaré", explicaba con cierta ironía en las páginas de "Nettavisen".

Pero el trabajo en la guardería infantil no fue sólo cuestión de dinero, sino que, además de disfrutar con los niños, dice que eso también le ayudó a desconectar de las exigencias del deporte profesional y convertirse en un mejor saltador. 

"Trabajar allí fue una experiencia muy bonita, de la que me gustaría sacar partido más tarde. Fue interesante hacer algo diferente. Como deportista de élite, los días son muy parecidos. Todo el tiempo trabajas buscando el mismo objetivo, que en mi caso es mejorar cada salto. Cuando entreno, mi cuerpo se cansa, las piernas se vuelven pesadas y subir un tramo de escaleras se hace complicado. ¡Pero un día de trabajo en la guardería te agota mental y físicamente!".

 

Cumplir un sueño

Tras pasar unos años realmente difíciles, cuando incluso comer en una restaurante de comida rápida por apenas 10 euros era un lujo (sin mencionar la pizza, que sólo se podía permitir si era congelada del supermercado), ahora puede cumplir uno de sus grandes sueños culinarios: cenar con su novia en un restaurante recomendado por la guía Michelín.

Hay tres restaurantes de una estrella en Trondheim, donde vive. En toda Noruega existen unos 12, y una cena "barata" para dos en un local de este tipo puede costar entre 300 y 400 euros, sin incluir las bebidas. En el de tres estrellas de Oslo, la "broma" rondaría los 600 euros para un menú normal...

"No tendré problemas para elegir restaurante en Trondheim. Ahora podemos cenar en cualquiera y solo tendré que preocuparme por elegir los platos. Pero mi novia y yo no nos limitaremos sólo a esta ciudad. Después de meses de hacer dieta y cuidar mi peso, tendré mucha hambre", afirmaba Granerud.

Pero quizás el deportista más famoso de Trondheim tampoco necesite ahora gastar mucho dinero. Seguro que muchos de esos restaurantes se pelearán por tenerle sentado en una de sus mesas.

 

Una familia de famosos

Los saltos de esquí tienen mucha tradición en Noruega y ahora Granerud es conocido por casi todo el mundo en su país, pero Halvor sólo juega un papel secundario dentro de su familia, donde la fama se la lleva su difunto bisabuelo Torbjoern Egner, autor del clásico cuento infantil "Hakkebakkeskogen", la historia de un ratón y de sus amigos que viven con el temor de ser devorados por un zorro y otros depredadores

En un reportaje de la cadena de televisión ​​noruega TV2 le preguntaron si ahora estaba en plena batalla de popularidad con Egner, fallecido en 1990 a los 78 años de edad, pero Halvor se rió: "Me harían falta al menos un par de oros olímpicos para llegar competir con él".

Granerud  dice que ese éxito multigeneracional ha creado un fuerte vínculo en la familia. "El hecho de tener a Torbjoern Egner en la cima del árbol genealógico significa que nuestra familia está mucho más unida que otras. Tenemos reuniones familiares cada dos años en las que participan todos los parientes".

Fuente: olympicchannel.com / rmf24.pl