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Hace tiempo que estos dos ilustres veteranos de los saltos de esquí no pasan por su mejor momento. Incluso, después de sus últimos resultados, el futuro deportivo del alemán y del japonés parece estar lejos de la Copa del Mundo. Aun así, se resisten a tirar la toalla de momento.

El mal resultado conseguido por Freitag en el campeonato nacional disputado este fin de semana en Oberhof ha terminado por dejarle fuera del primer equipo que dirige Stefan Horngacher para la próxima temporada. Aunque el saltador de Erlabrunn pretende demostrar al técnico austriaco que todavía puede ser útil en el equipo, lo cierto es que el propio Freitag es consciente de que la próxima temporada puede ser la última.

"Estoy bien físicamente, pero este es un deporte terriblemente complicado", explica Freitag. "Lo principal es conseguir esa sensación de tranquilidad para volar, ese es el quid de la cuestión. Necesito hacer algunos saltos buenos que me permitan crear unos ciertos automatismos. Si al comienzo de la temporada estoy por debajo de las expectativas, será el momento de pensar seriamente qué hacer a corto plazo".

Freitag ya ha demostrado varias veces que es capaz de superar situaciones difíciles. En los Juegos de Sochi 2014 se quedó fuera del equipo que acabó ganando el oro olímpico, pero cuatro años después se resarció con la plata. En la temporada 2017-18 era el gran favorito para ganar el Cuatro Trampolines, pero una desafortunada caída en el Bergisel lo privó de cualquier posibilidad de luchar por la victoria. Al año siguiente, sin embargo, ganaba el oro con Alemania en el Mundial de Seefeld.

Sin embargo, la crisis que está viviendo actualmente lleva no parece terminar. "La gran diferencia con las crisis anteriores es el factor tiempo", explica. "Por otro lado, si doy un paso demasiado rápido, puedo tropezar. Estoy en buena forma física, tengo mucha experiencia y quiero volver a intentarlo esta temporada. Pero si no logro un progreso claro para Enero o Febrero, entonces ... tendré que pensar en un par de ideas que me rondan por la cabeza".

 

Kasai, querer y no poder

Lo del japonés viene siendo mucho más complicado desde hace dos o tres años. Noriaki finalizó en el puesto 22 el campeonato nacional que tuvo lugar este fin de semana en Sapporo. Era su última oportunidad (casi imposible) de hacerse con una plaza en el próximo equipo olímpico, y ahí enterró todas sus posibilidades de estar dentro de unos meses en Pekín. Pero el saltador de 49 años no piensa todavía renunciar a los saltos y ya se está marcando un nuevo objetivo: los Juegos Olímpicos de Invierno en 2026, que se celebrarán en Milán-Cortina.

"Aunque no vaya a estar en Pekín, sigo teniendo metas: los Juegos Olímpicos en Italia en 2026 y quizás en Sapporo cuatro años después. No voy a renunciar. Mi inspiración es el futbolista Kazuyoshi Miura, que sigue en activo con 54 años. Lo que sigue haciendo con la edad que tiene es asombroso. Y yo también quiero seguir haciendo las cosas lo mejor que pueda", comentaba a la prensa japonesa tras el triunfo de Ryoyu Kobayashi en el campeonato nacional.

La historia de Kasai es la búsqueda de un sueño cada vez más lejano, una medalla de oro olímpica. Sus éxitos en la Copa del Mundo u otros eventos de alto nivel, aunque valiosos, solo eran un medio para llegar a un objetivo diferente. Es este valioso laurel olímpico el que ha obsesionado al saltador de la isla de Hokkaido durante años, un éxito que ya le ha sido esquivo en varias ocasiones.

Seguro que recuerda con especial dolor el oro por equipos que los japoneses perdieron en Lillehammer 1994 tras el error final de Harada, o el título individual que se le escapó por la minima en Sochi ante un gran Kamil Stoch. Pero, sin duda, quedarse fuera del equipo japonés en casa, en los Juegos de Nagano, dolió y mucho.

Pekín 2022 ya sólo es una vaga ilusión para Noriaki Kasai, aunque el Sensei de los saltos ahora empieza a pensar más allá... Difícil, ¿no?