En lugar de éxitos, todo han sido problemas para la saltadora estadounidense desde que se rompiera la rodilla en el verano de 2013.

El último problema ha supuesto otro duro revés para la saltadora de Utah en su intento por recuperar sus mejores momentos: Hendrickson ya no cuenta con la ayuda económica de su país mientras prepara los Juegos Olímpicos de PyeongChang 2018.

Hendrickson ha logrado 13 victorias en la Copa del Mundo, ganó el Globo de Cristal en 2012 y fue campeona del mundo en Val di Fiemme 2013, pero ya no cumple los requisitos necesarios para recibir la financiación de la federación estadounidense por los pobres resultados conseguidos tras la lesión. "Parece un poco fuerte, sobre todo en un año olímpico", admite la saltadora. "Pero soy una persona muy optimista. No cumplo sus requisitos y no me van a dar dinero, pero eso no significa que sea más fácil conseguir ayudas en un año olímpico".

Pero tampoco es muy gratificante para la federación. Aunque el máximo organismo americano se enorgullece del gran apoyo de sus patrocinadores, estima que le van a faltar unos 2 millones de dólares para subvencionar completamente a sus deportistas. Esta merma gradual de ingresos ya obligó a sus rectores a cambiar su programa de becas en 2010.

En el caso de los saltos de esquí, los resultados serían los que determinasen dónde estaría el corte. Hendrickson necesitaba dos resultados de Top-5 en la pasada Copa del Mundo, pero sus mejores actuaciones fueron una octava y una novena plaza.

"El coste de todos los programas deportivos es mucho mayor de lo que podemos permitirnos", confesaba Tom Kelly, vicepresidente de comunicación de U.S. Ski and Snowboard. "Por eso hay que tomar decisiones empresariales. Y es muy frustante tomarlas".

Sobre todo cuando implican a toda una pionera olímpica en ese país, como es Sarah Hendrickson.

"Por desgracia, a pesar de ser la mejor saltadora americana, no tengo subvenciones y tengo que costearme todos los gastos yo misma", declara la deportista de Salt Lake City.

Hendrickson estima que la temporada le costaría un mínimo de 20.000 dólares, con los que cubriría la equipación, los hoteles, billetes de avión y gastos de instalaciones mientras consigue su clasificación para los Juegos. De momento lo ha confiado todo a sus patrocinadores, su familia y sus propios ahorros para empezar. "Es muy estresante tener que pagar por todo", comenta. "Haces lo que puedes. Me apasiona lo que hago, y creo en mí, y si eso supone invertir dinero lo voy a hacer".

Ha pasado los últimos dos años sacrificándose para recuperarse de la lesión, ganando fuerza y confianza en su reconstruida rodilla derecha. Ahora dice encontrarse bien para luchar por un puesto en el podio. Eso debería ser suficiente para recibir un apoyo económico.

"Eso determinará lo que haga el año que viene", concluye Hendrickson.

Comparte este artículo

Submit to DeliciousSubmit to DiggSubmit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to StumbleuponSubmit to TechnoratiSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn