Por quinta vez en su todavía corta existencia la Copa del Mundo femenina comienza este viernes en Lillehammer (Noruega) con dos claras aspirantes al Globo de Cristal: Daniela Iraschko-Stolz y Sara Takanashi.

A las primeras de cambio, la veterana austriaca se merece todo el crédito después de ser capaz de romper la férrea hegemonía que había mantenido la pequeña saltadora japonesa en las dos temporadas precedentes. Tras haber sido la reina incontestable de la Copa Continental entre 2010 y 2012, cuando este certamen era tan sólo el embrión de la futura Copa del Mundo, Iraschko conseguía el año pasado uno de los títulos que faltaban en sus vitrina. El otro, el oro olímpico, podrá acariciarlo en Pyeongchang dentro de dos años... con permiso de Takanashi.

La japonesa perdió la última Copa del Mundo en el mes de Enero. Irregular, insegura y sin criterio, la joven deportista de Kamikawa (Prefectura de Hokkaido) pareció inmersa en un torbellino de ansiedad y presión del que sólo pudo zafarse en las tres últimas semanas de competición. Ya era demasiado tarde. Iraschko ejerció de líder sólida y acabó llevándose el Globo de Cristal a Austria.

Pero este verano los colores que ha dibujado Takanashi sobre el lienzo del Gran Prix sólo han tenido un matiz: el de su incontestable dominio. Cinco victorias en cinco competiciones, y, como resultado, su cuarto título consecutivo en el circuito estival de saltos.

La japonesa vuelve a ser la de siempre. O, al menos, intentará demostrarlo a partir de este viernes. Su potencia y coordinación en la salida y ese centro de gravedad tan bajo que le permite adoptar una mecánica de vuelo casi perfecta volverán a ser sus mejores bazas. Y si recupera la regularidad de siempre, nadie, ni siquiera Iraschko, podrán con ella.

Con Sarah Hendrickson la terna de aspirantes al título nos habría deparado una temporada casi perfecta, pero la estadounidense volvió a romperse este verano, y, tras dos operaciones, estará otra temporada más de baja. Demasiado tiempo, quizás, a pesar de su juventud y talento, para volver a ser peligrosa para sus rivales. Quién sabe.

Hendrickson Sarah02

Aún así, ninguna de las dos favoritas debería confiarse lo más mínimo. A su estela aguardarán saltadoras de calidad suficiente como para darles algún susto. Es el caso de la alemana Carina Vogt, campeona olímpica y del mundo y podio final en las dos últimas temporadas; o la japonesa Yuki Ito, una saltadora interesante que sigue progresando a la estela de Takanashi; o la austriaca Jacqueline Seifriedsberger, de la que puede decirse lo mismo a la sombra de Iraschko; o la joven americana Nita Englund, las eslovenas Spela Rogelj y Maja Vtic, e incluso la joven Ema Klinec, que reaparece tras una terrible lesión de rodilla que la ha dejado casi dos años en el dique seco.

Quizás sus saltos no sean tan espectaculares, ni su Copa del Mundo tan mediática, ni su competitividad tan grande como la de los hombres. Sólo llevan cuatro años compitiendo a este nivel, pero el futuro también les pertenece. Este viernes en Lillehammer empezarán a escribir otro capítulo más de su particular historia.

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