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Después de luchar contra una enfermedad autoinmune y no disputar la pasada temporada olímpica, por fin Andreas Kofler vuevle a sonreír.

Kofler no sólo vuelve a formar parte del equipo nacional, sino que además el 1 de Junio nació su primera hija, Luise. Por esta razón, no participó en el segundo de los tres campus de entrenamiento dirigidos por Andreas Felder. Días después, y muy motivado por el tiempo que acababa de pasar con su hija, se unió al resto de grupo en el sur de Austria.

“Los entrenamientos en Carintia siempre son especiales, ya que los trampolines como los de Villach y Planica nos dan muchas posibilidades. Eso es lo que necesito, es decir, llegar al mismo nivel que el resto de saltadores. Sigo mejorando, y viendo al equipo me hace pensar que debo trabajar más. Lo más importante es que todos somos optimistas y queremos competir. Debido a mis problemas de salud, la pasada temporada tuve que pensar de otra forma. Claro, no fue nada agradable, pero hay que recordar que el deporte son éxitos y fracasos. Es algo inseparable. Mi gran motivación esta vez es el Campeonato del Mundo en Austria. Tal vez ocurra algún pequeño milagro y consiga un éxito. Ese es mi objetivo”, afirma Kofler.

“Andreas es un saltador muy experimentado, y además su presencia siempre es importante para todo el equipo. Espero que pueda llenar el vacío que apareció en el equipo cuando tuvo que parar. No va a ser nada fácil después de la enfermedad, pero sus saltos parecen buenos. No le falta motivación para entrenar, y si sigue así todo irá bien”, señala el técnico Andreas Felder.

Fuente: www.skijumping.pl