Desde hace unos días ya es oficial que Alexander Pointner no seguirá asesorando al búlgaro Vładimir Zografski y que su puesto lo ocupará el esloveno Matjaz Zupan. Quizás, para mucha gente, Alexander Pointner desapareció del mundo de los saltos tras su salida del equipo austriaco. Pero todo tiene una explicacion.

En la entrevista que publica el periódico austriaco "Tiroler Tageszeitung", el entrenador habla del sufrimiento que soportó tras la muerte de su hija y de la auténtica amistad, que le hizo pasar por una prueba muy difícil. "Fue como un paso atrás", asegura Pointner al recordar la muerte de su hija.

A finales de 2014 la prensa austriaca se hizo eco del intento de suicido de Nina, que terminó con la hija de Pointner -por entonces entrenador del equipo austriaco- en estado de coma durante 13 meses. Nina había luchado muchos años contra la depresión, una enfermedad que desgraciadamente es hereditaria en su familia. A pesar de los intentos de los médicos por evitarlo, Nina falleció. Y el entrenador austriaco se consideró responsable de la tragedia, culpándose por dedicar muy poco tiempo a sus hijos y a toda su familia.

El ex entrenador asegura que en aquel entonces aprendió el significado de la amistad verdadera. "Todos vamos muy deprisa por la vida, nadie sabe de tus problemas. Y es entonces cuando te das cuenta de que los verdaderos amigos nunca han estado a tu lado", afirma en la entrevista.

"Todos te preguntan, '¿Cómo estás?' y esperan que respondas 'Todo bien'. Después suele aparecer la frase, 'Si necesitas algo, ya sabes dónde estoy', pero son palabras vacías. El dolor no desaparece. El miedo llega a ser tan grande que uno no da abasto en el día a día", añade.

Pointner admite que recibió ayuda de gente de la que jamás sospechó que pudieran ayudarle. Ahora cree ser un hombre diferente, que disfruta con pequeñas cosas. Después de dejar su trabajo de entrenador cambió su estilo de vida. Ahora está más cerca de su familia y amigos, a diferencia de los 200 días que pasaba fuera de casa anteriormente.

"Quien piense que puede dejar de lado a alguien, especialmente a una hija, por el bien de su carrera, se equivoca. La vida no siempre significa 'más rápido, más alto, más lejos'", explica Pointner, quien pone como ejemplo el sufrimiento padecido tras la muerte de su hija. "Es una sentimiento terrible ir paseando por la ciudad y aceptar que jamás encontraré a Nina allí. Pero hay que ser consciente de que no se puede cambiar el pasado y aceptar la realidad."

Preguntado por tres deseos que podría pedir, responde con una sonrisa. "La vida no son deseos. Cuando Nina estaba en coma, tenía muchos planes, esperanzas, pero ninguno se cumplió. Por eso es difícil formular deseos. Pensamos en ellos, y en un segundo podemos decepcionarnos. Después de lo que ha pasado pienso de forma más realista."

Al final, Pointner se queda con un mensaje muy importante para sí mismo. "He vuelto con mi familia y estoy muy contento. Por desgracia esto no está al alcance de cualquiera".

Fuente: tt.com

 

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